El origen del hombre


El origen del hombre

Todo el mundo sabe que cuando hablamos de la
teoría de la evolución estamos hablando también del
supuesto ancestro común del hombre: el mono. En las
escuelas de enseñanza media nos inculcan que el hombre
desciende del mono. Y en la Universidad también. He
leído que algunos piensan, en cambio, que el mono y el
hombre proceden de un ancestro común: algo anterior,
en evolución, a ambos (es decir más primitivo que un
mono), lo cual empeora más las cosas pues eso quiere
decir que nuestro “antecesor” se asemejaba muy poco a
nosotros. Muchos pensamos, por causa de la inluencia
del evolucionismo en nuestra cultura, que realmente
provenimos de los simios. Esta idea viene reforzada por
el lujo cientíico proveniente de los medios donde nos
informan, de tanto en tanto, un nuevo hallazgo de fósiles
de homínidos supuestamente anteriores al hombre.
Siempre se encuentra un fósil nuevo en algún remoto
lugar. Y eso es lógico. La inmensa Tierra está plagada
de huesos pertenecientes a seres ya muertos así que los
paleontólogos tienen trabajo para rato… La cuestión
es que hasta yo suponía, en una época, que había sido
posible la evolución de los simios al hombre, dado su
parecido tanto anatómico como genético a nosotros.
Sin embargo, investigando sobre Antropología, caí en
la cuneta que muchos paleontólogos dudaban (cuando


 

no negaban) el supuesto origen homínido del ser
humano. Y si lo negaban, alguna buena razón tenían…
(pensé). Así que decidí investigar sobre el tema para
saber qué había de verdad y de mentira en eso de que
descendemos del “mono”. Los resultados de dicha
investigación se despliegan en este capítulo.
Para empezar, primero tenemos que armar el
árbol evolutivo del hombre, según la Ciencia, claro está.
Esto es el camino evolutivo que va desde los primeros
humanos primitivos hasta llegar al hombre moderno.
El hombre primitivo desciende, supuestamente, del
Australopithecus. Este homínido es anterior al hombre
y existió hace más de 2,5 millones de años. De esta
especie de simio, ya extinta, se airma que surgió una
nueva rama ilogénica que se corresponde con la del ser
humano. El ser humano primitivo podía caminar en dos
pies pero no podía erguirse como nosotros. Tenía un
andar de “mono”. Con el tiempo pudo “enderezarse” y
aumentar su ángulo facial. Al desarrollar su inteligencia,
se transformó en homo sapiens.

Ejemplo | Este artículo ha sido extraído de: LAPAZANO, Daniel. De esto no se habla 2. [s. l.]: Bubok; Luna Blanca, 2013

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